Después de leer el artículo publicado en El País «El Prado alumbra una joya primitiva» estuve dándole vueltas a la cabeza…

En la restauración de la tabla «La oración en el huerto», una obra del siglo XV, se dieron cuenta que, bajo una gruesa capa de pintura, se ocultaban las figuras de Luis I de Orleans y Santa Inés, y decidieron sacarlas a la luz, eliminando ese repinte.

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El antes y el después de «La oración en el huerto»

¿Por qué ese afán de restaurar pinturas antiguas buscando lo qué esconden? Vale, me responderé yo mismo, pueden desvelar hechos históricos que desconocíamos, puede ser por curiosidad… pero si con las técnicas de hoy en día se puede ver esas zonas «escondidas», ¿para qué hacerlas visibles directamente en la obra?

Me pregunto si dentro de unos años, cuando encuentren archivos digitales procesados en Lightroom y retocados en Photoshop de algún fotógrafo, se buscará también lo que se esconde debajo de esas manipulaciones.

Si el artista decidió tapar esos personajes, sus motivos tendrá! Quizás esa tabla era un encargo, y el cliente la quería como se entregó, o el propio artista no le gustó como quedaba y decidió taparlos… ¿qué pasaría si una imagen publicitaria con miles de capas en photoshop fueran desveladas una a una? La imagen perdería todo su sentido. ¿No ocurre algo similar con la pintura?

Eso me recuerda un encargo realicé en el que me pasé horas y horas de retoque, no me quiero imaginar que dentro de unos años alguien decida «restaurar» mi imagen en busca de la original. Menudo chasco!

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El antes y el después (que se encontrarían)

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